Países del mundo cuestionario

Descripción del Modelo de Control Epidemiológico Mexicano y comparativo con otros modelos.

2020.03.25 01:36 westcoastmex Descripción del Modelo de Control Epidemiológico Mexicano y comparativo con otros modelos.

Disclaimer: Yo no lo escribí, valide las referencias y los documentos, no es en apoyo o en contra de ningún partido o personaje, pero me ayudó a entender muchas cosas esta largo pero vale la pena leer:
Total crédito al autor el cual no pude identificaubicar. MSc. Oscar Juárez, si alguien lo ubica favor de decirme para agregar la referencia.
Importante leer el documento Lineamientos para la Vigilancia Epidemiológica de Influenza al final del texto.
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Lo primero que hay que decir, es que no hay un modelo general que todos los países tienen que seguir, la OMS tiene competencia para emitir solamente recomendaciones. Los epidemiólogos de cada país consideran muchas variables para elegir el modelo o modelos a seguir, incluso pueden cambiar de modelo de un momento a otro. El modelo de aplicación depende de muchos factores, pero principalmente:
a) Características del sistema sanitario (camas, personal médico, laboratorios, hospitales, etc),
b) Cercanía epidemiológica con el origen/epicentro (Wuhan),
c) Tamaño del territorio a gestionar,
d) Tamaño poblacional,
e) Sistema político,
e) Dependencia económica del flujo externo de personas y mercancías.
Se distinguen tres tipos de modelos (1) e incluí al modelo mexicano en una 4ta categoría.
  1. Ortodoxia actualizada (p.e. China, Rusia, Cuba).
  2. Tecnología poblacional (p.e. Corea del Sur)
  3. Historia natural de la enfermedad & optimización de la intervención (p.e. Reino Unido, Países Bajos)
  4. Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados (p.e. México)
  5. Ortodoxia actualizada.
Es el modelo más restrictivo y consiste en lo que se ha hecho desde el pasado para gestionar una epidemia: cuarentena obligatoria a enfermos y a sospechosos desde muy temprano de la detección del primer caso; cierre casi total de fronteras (del país o de una región específica), testeos específicos a enfermos y cercos sanitarios, cancelación de eventos y actividades masivas (escuelas, festivales, congresos, reuniones familiares), impedimento a la movilidad (puede incluir medidas coercitivas como multas, o incluso cárcel), cierre escalonado de actividades económicas hasta dejar si es necesario únicamente las actividades de salud y de seguridad. Se apuesta a que las restricciones obligadas logren que el sistema de salud no colapse.
Se necesitan gobiernos fuertes, incluso autoritarios para que la población acate las órdenes desde antes de que sea crítico. Es el modelo que mayores efectos económicos adversos conlleva, porque se detiene casi por completo la economía de la región. Se contiene la epidemia y se detiene la economía.
Algunos países como Italia y España han seguido este modelo, pero solo después de que no pudieron gestionarlo en etapas tempranas. En ese caso es peor aún el impacto económico, ya que se suma al impacto social y económico de los enfermos y fallecidos.
  1. Tecnología Poblacional (2).
Consiste en “testar” la mayor cantidad de personas sospechosas de tener el virus. El modelo dicta que “testear” mucho cuando se localiza un brote grande ayuda a ganar tiempo. Corea del Sur ha sido junto con Baréin el país que más test está realizando. Sin embargo, están focalizando las pruebas para no malgastar los kits y quedarse sin cartuchos mientras la epidemia avanza.
El testeo masivo va acompañado de tecnología que guía y apoya las decisiones tanto gubernamentales como individuales. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades Contagiosas de Corea (KCDC) es ahora mismo una referencia gracias a la cantidad de información detallada que publica a diario. Por su parte, el sistema de alertas nacionales para teléfonos móviles avisa a los habitantes de distritos o localidades cuando se ha detectado un caso en su zona y enlaza a información detallada sobre los últimos lugares por los que pasó el contagiado. El Gobierno surcoreano ha desarrollado una app para teléfonos para hacer un seguimiento de síntomas de gente que potencialmente podría estar infectada y podría propagar aún más el COVID-19. Es de uso obligatorio para aquellos que llegan al país de otras zonas de riesgo (actualmente, China, Hong Kong, Macao, Irán y prácticamente toda Europa), y obliga a responder un cuestionario diario sobre si hay o no síntomas; si los hay, se remite al usuario al sistema de atención telefónica que gestiona los test para que se haga uno.
Hasta ahora parece ser la respuesta más adecuada a los ojos de los que no estamos educados en epidemiología, pero depende de tres factores críticos:
a) Tener altísimos recursos económicos disponibles,
b) Tener un territorio pequeño que controlar,
c) Tener una población con alto acceso y conocimiento práctico de tecnologías (no es solo tener celular y red).
La mayoría de los países no disponen de las características y los recursos que tiene Corea del Sur. Países ricos y pequeños como Singapur y Hong Kong han replicado con éxito y con algunas variantes el modelo coreano, sin embargo, otros países muy poderosos como EEUU, Canadá, Suiza, no han sido viables para aplicar éste modelo. Para darnos una idea, Corea del Sur es parte de una isla y su territorio es poco mayor al de Oaxaca. Con una sola frontera terrestre (militarizada) lo que hace que sus flujos sean mucho más controlables. Algo similar pasa con Singapur y Hong Kong. Los primeros dos modelos aspiran a contener la epidemia en el corto plazo y a ganar tiempo para el pronto desarrollo de una vacuna que logre disminuir la tasa de letalidad en la población de alto riesgo. Antes del desarrollo de una vacuna efectiva, los costos de la intervención y de los parones de la economía seguirán siendo altísimos.
  1. Historia natural de la enfermedad & optimización de la intervención.
Reino Unido y los Países Bajos no seguirán el camino de Italia, España o Francia. No cerrarán escuelas. No restringirán eventos multitudinarios. No recomendarán medidas extremas de distanciamiento social. En su lugar, se desea que su población desarrolle un concepto habitualmente dedicado a las vacunas: "Inmunidad de rebaño" (3), o que una amplia mayoría pase el virus y se inmunice y optimizar la intervención del Estado a la población de alto riesgo (4).
La lógica del modelo sigue así: Dado que detener la pandemia es imposible, es preferible controlar su desarrollo. Durante la fase inicial de contagios, el gobierno desea que los ciudadanos sigan haciendo vida normal y que el grueso de la población de bajo riesgo se infecte. Contraída la enfermedad, el gobierno recomienda pasar siete días en casa. Y superada, volver al puesto de trabajo y a sus actividades normales. Entre tanto no se clausurarán restaurantes o bares, y tampoco se incentivará el teletrabajo. De regreso a la vida social, los recuperados no podrán contagiarse de nuevo y no podrán transmitir el virus a los demás. Adam Kucharski, epidemiólogo que apoya este modelo ha dicho que más que una inmunidad de rebaño, aspiran a combatir al virus en el largo plazo, en lugar de las batallas inmediatas planteadas por Italia o China. A meses vista, el grueso de la población habrá pasado el virus, la economía no se habrá detenido en seco y los ciudadanos habrán desarrollado anticuerpos para plantar cara a la enfermedad cuando regrese, como se espera, en futuras oleadas estacionales. El primer ministro de Países Bajos Mark Rutte ha dicho: "Podemos ralentizar la propagación del virus mientras desarrollamos una inmunidad grupal controlada ... puede llevar meses".
Este modelo no está recomendado por la OMS "No sabemos lo suficiente sobre la ciencia de este virus, no ha estado en nuestra población el tiempo suficiente para que sepamos lo que hace en términos inmunológicos", dijo la portavoz Dra. Margaret Harris; muchos científicos lo han cuestionado severamente (5). "Muchas familias perderán a sus seres queridos" dijo el premier británico Boris Johnson. Se aspira a controlar el flujo de contagios, pero si fracasa, pondrá en altísimo riesgo a los grupos de riesgo (ancianos, inmunodeprimidos, otros enfermos) y colapsando igualmente los hospitales.
Antes de describir el modelo mexicano quisiera decir que los modelos, como cualquiera de experimentación social, no son puros y hay muchos modelos mixtos, o que han ido cambiando de acuerdo con escenario que cada país ha enfrentado. Por ejemplo, Alemania ha combinado un fuerte modelo ortodoxo regional con tecnología poblacional sin parar la actividad económica nacional. Canadá comenzó con un seguimiento caso por caso como la primera etapa de tecnología poblacional y poco a poco ha ido restringiendo la movilidad; y la lista podría continuar de manera interminable.
  1. Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados.
Los modelos 3 y 4 parten de la idea de que una epidemia no se puede contener, solo se puede mitigar y gestionar. México es uno de tres países de la región de América que la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, ha elegido para que sea de los que tempranamente cambien al modelo de vigilancia durante esta epidemia. Es un modelo que la OMS desarrolló en 2005 para la vigilancia de la influenza, y en 2006 lo adoptó México (6), que fue uno de los pioneros y sirvió para detectar muy temprano la mutación del virus AH1N1 en 2009. Hoy se usa casi en todo el mundo. México tiene una amplia experiencia en vigilancia epidemiológica. En la etapa 1 de la enfermedad el modelo aplica el seguimiento caso por caso como el modelo de tecnología poblacional, pero a partir de la etapa 2, el modelo se centra en tener información de estaciones de monitoreo “centinelas” de casos de COVID-19 que ya se tienen distribuidas en el país, y mediante flujo de datos diarios en tiempo real concentrar la atención en donde se estén dando brotes epidémicos.
El modelo consiste en la recolección, integración, verificación y análisis de información epidemiológica detallada en un conjunto de unidades monitoras. La información generada debe responder a las preguntas de dónde y cuándo está circulando la pandemia de COVID-19 y ser empleada para determinar si su actividad está aumentando o decreciendo, pero no puede ser empleada para averiguar cuanta gente se ha enfermado con COVID-19 durante el monitoreo. El cambio con otros modelos consiste en que una vez que se pase al escenario 2, transmisión comunitaria, ya no se hará un rastreo directo de todos y cada uno de los casos, ni de sus contactos. Se pasará a un modelo de vigilancia comunitaria, por eso es intrascendente que se haga un testeo masivo desde la etapa 1, ya que eso está modelado para la etapa 2, y se ira focalizando en los lugares donde la epidemia tenga un comportamiento creciente.
Imaginemos una serie de termómetros en cada región del país que te vayan indicando cuántos casos positivos hay en la zona, e ir monitoreando el aumento o disminución del fenómeno en cada termómetro. A partir de los resultados diarios se emitirán políticas de distanciamiento social que pueden irse haciendo más rigurosas según la gravedad en cada zona. Es por lo que no se han cerrado las empresas, los negocios, por eso no se han cancelado vuelos ni cerrado las fronteras. En ningún momento se considera el cierre total de la actividad industrial y productiva, pueden cerrarse algunas empresas de manera temporal por brotes comunitarios, o restringir la movilidad en alguna zona en específico. Pero no se tiene modelado una cuarentena nacional como la que hoy estamos viviendo en Italia y en España. Esto con el fin de encontrar el difícil equilibrio entre el avance de la epidemia y el de la caída de la actividad económica.
Pueden darse cuenta que en el modelo 3 y 4 no se enfocan en saber exactamente cuántos infectados hay, sino el comportamiento de la epidemia. Por eso esa "cifra gris" de los no diagnosticados -que tienen todos los modelos- no es tan relevante.
¿Cuáles son los supuestos del modelo mexicano? (7) La tasa de ataque se calculó en 0.2% de la población en la primera oleada de la pandemia, se calculó con la tasa de contagio de Hubei, China, esto es, se estiman 250 mil contagios. Parece ser una cifra bastante robusta si consideramos los 82 mil casos que hasta el día de hoy -18/Marzo- tiene China, o los 32 mil que tiene Italia.
Se estima que un 70% van a buscar atención, esto es 175 mil 459 -recordemos que hay un buen porcentaje de asintomáticos- y esos 175 mil se distribuyen en las proporciones poblacionales que se han visto en varios países, especialmente en China. La regla 80%-14%-6%
80% se estima serán pacientes ambulatorios, con una enfermedad leve (140,367) 14% se estima van a requerir hospitalización o pueden requerir hospitalización, pero sin un estado crítico que lo lleve a una unidad de terapia intensiva (24,564) 6% pacientes que pueden requerir tratamiento en terapia intensiva y muy posiblemente con apoyo ventilatorio (10,524)
Esta estimación es para la totalidad de la curva de la epidemia, acumulando los escenarios 2 y 3. Es decir, no serán todos simultáneos, sino en un período de 3 o 4 meses. Con base en esos supuestos se hizo la compra de insumos. Para el caso de pacientes que están hospitalizados se estimó un promedio de 5 días de hospitalización, que es lo que se ha venido o se ha observado en otras poblaciones. Y para terapia intensiva se estimó un promedio de 10 días de hospitalización y con eso calcularon todos los insumos que se compraron
En principio se planea distribuir 56% de la compra a los estados e instituciones y reservar un 44% de esta compra inicial de manera de una reserva estratégica, es decir, que cuando ya se tengan insumos en todas las entidades e instituciones, poder tener una cantidad de insumos suficientes para, donde se vaya presentando el problema de mayor gravedad o de mayor dispersión epidémica, se pueda distribuir específicamente a estos lugares.
Hasta ahí el Modelo de vigilancia para fenómenos generalizados. Parece robusto el modelo, -creo yo- que no se le puede acusar al gobierno de no tener una estrategia o una directriz clara y que no haya planeado nada, pero sí hay retos importantísimos que tendrá que resolver la autoridad. Hay cuestiones complejas en el modelo y creo yo que es en lo que deberían enfocarse los cuestionamientos en las conferencias. Pero eso supondría que los periodistas entienden el modelo y sus supuestos, lo cual es muy lejano de nuestra realidad:
a. La adquisición y distribución en tiempo y forma para que todas las entidades y todas las instituciones tengan a tiempo los insumos, y que no se especule en los centros con eso.
b. Vigilar los brotes epidémicos regionales que se den en zonas que tienen déficit de camas de hospital y de terapia intensiva con respirador.
c. Hasta hoy no se ha hablado de la previsión de una segunda ola de la epidemia -no solo en México, sino muchos países están enfocando sus baterías en esta primera oleada- En 2009, la segunda oleada de influenza H1N1 fue más intensa que la primera.
Por último, como dije al principio, aprecio el trabajo de los especialistas epidemiólogos y aquí abajo dejo algunos especialistas e instituciones a quienes pudieran seguir pregúntenles a ellos, infórmense de ellos.
Desgraciadamente ni los periodistas, ni opinadores, ni youtubers, ni expertos en otras ramas (economía, ciencia política, matemáticas, ciencia de datos) se han dado a la tarea de informarse claramente de las diferentes estrategias de los diferentes modelos.
MSc. Oscar Juárez
Especialistas:
• Alejandro Macias (México): Twitter @ doctormacias Infectólogo de la UNAM. Former 2009 Pandemic Influenza Tzar in Mexico. National Research System (SNI) Level 3.
• Marc Lipsitch (EEUU): Twitter @ mlipsitch Infectious disease epidemiologist and microbiologist. Director at CCDD at Harvard Chan
• Adam Kucharski (Reino Unido): Twitter @ AdamJKucharski Mathematician/epidemiologist at @ LSHTM
• Maria Paz Bertoglia (Chile): @ Twitter pinabertoglia Epidemiologist & Biostatistician. DrPH
Instituciones
• Dirección General de Epidemiología (México): https://cutt.ly/VtlfxZ7
• CDC. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (EEUU): https://cutt.ly/5tlYubf
• The Johns Hopkins Center for Health Security (EEUU): Twitter @ JHSPH_CHS
• Harvard Chan Center for Communicable Disease Dynamics (EEUU): Twitter @ CCDD_HSPH
Notas:
  1. La diferenciación de modelos se lo debemos a Pablo Andrés Martínez Silva @ pmartinezsilva. Médico cirujano con posgrados en Salud Pública, Economía y Antropología.
  2. El método de Corea del Sur para vencer al coronavirus: de 909 casos diarios a 74: https://cutt.ly/2tlTzfu
  3. El arriesgado plan de Reino Unido contra el coronavirus: inmunidad de grupo y sin distancia social: https://cutt.ly/EtlYpNe
  4. Optimizing infectious disease interventions during an emerging epidemic. Jacco Wallinga, Michiel van Boven, Marc Lipsitch. Proceedings of the National Academy of Sciences Jan 2010, 107 (2) 923-928; DOI: 10.1073/pnas.0908491107: https://www.pnas.org/content/107/2/923
  5. Coronavirus: la "inmunidad del rebaño", por qué cientos de científicos critican la estrategia del gobierno británico ante el covid-19: https://cutt.ly/7tlTAuD
  6. Lineamientos para la Vigilancia Epidemiológica de Influenza https://cutt.ly/qtlI0Ud
  7. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México 17/Marzo/2020. https://cutt.ly/HtlD5QP
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2018.11.23 15:55 daniteira Viajes por el mundo, la VISA y usted

Hola, soy Try Mcclure!
Viendo la cantidad enorme de posts sobre viajes, low-costs y demás, el interés por visitar el mundo va creciendo, pero también las dudas o curiosidad respecto a la VISA, los países que podemos viajar sin hacer papeleo con el pasaporte argentino, y cómo es el asunto a grandes rasgos. Si a alguien mas le pasó, capaz esto les sirva:
En primer lugar, la VISA no tiene nada que ver con la compañía de tarjetas de crédito o débito, sino que es una palabra en latín, que significa "un papel que ha sido visto". Es una autorización que emite el país que les interesa, diciendo que podés entrar, permanecer y recorrerlo por un determinado tiempo, o un determinado número de veces. Hay determinados tipos de visas o autorizaciones:
Libre: Significa que podés entrar y permanecer en el país sin tener que hacer ningún tramite sin necesidad de hacer mas que presentar tu pasaporte en migraciones al llegar. Esto se da porque los dos países llegaron a un mutuo acuerdo en que el intercambio de turistas entre ambos beneficia el turismo y, por ende, la economía, por lo que establecieron una libre circulación turística por un determinado tiempo sin necesidad de autorización extra.
VISA ON ARRIVAL, o VOA (visa al llegar): Significa que se tramita cuando se llega al país, en el área migraciones de la terminal. Dependiendo el país y la temporada, el trámite con el tiempo de espera en la fila incluído puede durar entre unos minutos a hora y media, pero a menos que te aparezca en los requisitos (que te los dicen amablemente en la embajada antes de viajar, en las agencias de viaje, o buscando por internet) no va a hacer falta hacer ningún tipo de papeleo antes de llegar allá o comerte tiempos de espera para saber si te autorizan a visitar el país, lo cual lo hace bastante bueno en cuanto a rapidez. Al igual que con la visa común, se tiene que pagar por el trámite.
VISA REQUERIDA: Significa que sí o sí hay que ir a la embajada, consulado del país que te interesa, o incluso una agencia autorizada para poder conseguir el permiso y viajar a ese lugar. Para que lo concedan va a ser necesario reunir los requisitos que te digan, como llevar documentación personal, llenar cuestionarios a modo de declaración jurada con preguntas serias y algunas bastante boludas, chequeos médicos, historial de viajes anteriores, cuánto calzás y saber qué tiene Sancor Bebé 3. Suele ser necesario sacar un turno para hacer el papeleo, pagar todo lo que digan y se demora alrededor de 1 o 2 meses, dependiendo la embajada, a menos que solicites los trámites veloces que en un plazo muy corto lo tenés... por un módico precio.
e-VISA, o visa electrónica: Esta autorización se puede conseguir por internet, por lo que no te sellan o estampan el pasaporte antes de viajar, pero en los casos que lo emita tenés que llevar impreso el comprobante porque te lo van a pedir en migraciones, en los que no es porque los oficiales chequean la autorización con tu número de pasaporte en su pc y listo.
Aunque usted no lo crea, estamos bastante bien posicionados en cuanto a la cantidad de países en los que podemos transitar sin necesidad de tramitar la visa. Acá encontré una nota del año pasado donde tiene bien organizado los países y sus respectivos tipos de visa requeridos.
Respecto a aquellos que tengan doble nacionalidad, les conviene chusmear cómo es el asunto con la visa con el otro país, tal vez alguna que la requiera para argentinos tiene pase libre para los de nacionalidad española o italiana, por ejemplo.
Qué hacer en esos casos? Lleven los dos pasaportes:
Supongamos que tienen nacionalidad española, y ven que para entrar en Alemania no les piden visado
Cuando salen de Argentina, tienen que mostrar el pasaporte argentino en el aeropuerto, y hasta la vuelta es la última vez que lo usan. Cuando llegan a destino, y de ahí en adelante para circular, el que van a usar es el pasaporte español. Cuando se suben al avión para volver, muestran el español y lo guardan, porque cuando lleguen a Argentina el que tienen que mostrar es el argento. The best of both worlds.
Igual siempre, repito, SIEMPRE consulten en la embajada para sacarse todas las dudas, los van a tratar muy bien, van a encontrar folletos de todo y van a poder ayudarlos en lo que necesiten. A excepción de algún que otro país que sea muy cerrado, todos entienden que el turismo ayuda mucho a la economía de la nación en cuestión, y los van a recibir con los brazos abiertos. Sólo hay que informarse respecto a las reglas que son necesarias cumplir, así ayudamos a mantener un orden en las cosas, respetando al otro pueblo que vamos a visitar. A menos que seamos gente jodida o hayamos estado metidos en algo turbio, es difícil que te hagan problema con la visa, no hace falta hacerse mucho la cabeza y con la costumbre que tenemos en argentina de hacer trámites hasta para comprar tapas de empanadas, es algo muy tranqui. Siempre hay que tener en cuenta que va a hacer falta garpar algo, pero si lo destinás de antemano no te hacés problema.
Un abrazo!
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2016.08.24 09:12 curromucho Sociólogo alemán explica cómo la concentración de la riqueza minó la democracia y el Estado de Bienestar

http://ciperchile.cl/2016/08/23/sociologo-aleman-explica-como-la-concentracion-de-la-riqueza-mino-la-democracia-y-el-estado-de-bienesta
Europa sintetiza hoy muchas de las esperanzas, tragedias y contradicciones del mundo moderno. Basta mirar sus fronteras donde millones de familias sirias, afganas, iraquíes y libias esperan en campos de refugiados o mueren en el Mediterráneo intentando entrar a la que consideran la tierra de la seguridad. Los europeos han cerrado la frontera. Se sienten inseguros de su propio futuro y eso reduce la empatía y enfría el corazón. Hace casi dos meses los británicos decidieron abandonar la Unión Europea (el famoso Brexit) con el voto de 17 millones entre los que había desde nacionalistas xenófobos a simples trabajadores (usuales adherentes de la izquierda) hastiados del triunfo del mundo financiero y la decadencia industrial. Muchos creen que si se repitiera esa votación en cualquier país de Europa, los resultados no serían distintos pues en gran parte de ese continente las clases medias y populares se sienten acorraladas entre una elite cada vez más rica y las masas de inmigrantes cuyos países han sido destruidos.
La riqueza tienen un gran peso en esta tragedia, subraya el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, director hasta el año pasado del prestigioso Instituto Max Planck para los Estudios de la Sociedad: “Los oligarcas de esos países que han sido devastados viven hace tiempo en Londres o en Nueva York. Y obviamente tienen buenas amistades con aquellos que invaden sus países y destruyen sus estados y sociedades”, dijo Streeck en un cuestionario que respondió para CIPER.
Son las clases medias y los pobres los que se ahogan en el Mediterráneo, o resisten con sus hijos atrapados en ciudades como Aleppo.
Debajo de conflictos que desde Chile tendemos a ver sólo como problemas de nacionalidades o religión, rezuma el viejo tema que, según Streeck, sigue siendo central para entender el mundo moderno: la acumulación de la riqueza.
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa 
¿Qué puede hacer Europa con esos millones de desplazados que no son muy distintos a usted que lee o a mí que escribo? Sólo el año pasado Alemania recibió un millón de inmigrantes cuando Ángela Merkel decidió abrir la ruta a través de los Balcanes. Pero este año Merkel promovió un acuerdo europeo para que los cuatro millones que siguen esperando entrar sean llevados a campos de refugiados en Turquía, lo que fue denunciado por Médicos sin Fronteras como una política inhumana.
Otros países europeos han hecho cosas más controvertidas. El gobierno danés aprobó una ley para incautar a los refugiados bienes por más de US$1.500 y según informa CNN publicó anuncios en diarios de El Líbano, donde hay un millón de refugiados sirios, advirtiendo que no eran bienvenidos.
El caso danés es interesante, pues el ex candidato estadounidense, el demócrata Bernie Sanders, lo enarboló en su campaña como el modelo de organización social que debía seguir Estados Unidos. Sanders se hizo eco de las investigaciones del economista Miles Corak, quien en 2013 se preguntó si EE.UU., pese a que llevó la concentración de la riqueza a niveles inéditos en la historia de la humanidad (ver entrevista a Jeffrey Winters), seguía siendo la tierra de las oportunidades, el lugar en donde independiente de su origen social una persona podía prosperar trabajando duro. Corak mostró que el hijo del pobre estadounidense tiende a seguir siendo pobre y que el hijo del rico se mantiene en la riqueza (lo que no es muy distinto a Chile según los economistas Javier Núñez y Cristina Risco: con una probabilidad del 56% el hijo del rico seguirá perteneciendo al 10 % más rico de la población mientras que en Europa esa persistencia intergeneracional de la riqueza se reduce al 2%). Donald Trump
Donald Trump
Coincidiendo con las investigaciones de la OECD, Corak concluyó que para vivir el “sueño americano” de surgir a punta de esfuerzo había que irse a Dinamarca. Allí, donde los impuestos están entre los más altos del mundo, la equidad en la partida del hijo de un ingeniero y el de un taxista permite que el esfuerzo individual haga una diferencia.
Pero las familias que esperan con angustia en las fronteras de Europa una oportunidad para trabajar duro, enfrentan algo que el estudio de Corak no dice: el sueño danés es sólo para los daneses. O para los europeos y los ricos del mundo.
Hay una contradicción evidente en esto. El Estado de Bienestar está basado en el concepto de justicia social, que les reconoce a las personas derecho a cierto estándar de vida sólo por su condición de seres humanos. La fuerza moral de esta idea se cae a pedazos cuando es incapaz de proteger a niños, pues gran parte de esta discusión de la desigualdad se trata de eso: del destino de los niños ricos y pobres; del niño sirio Alan Kurdi muerto en una playa turca; del niño Omar Daqneesh rescatado de un bombardeo en Aleppo, cuyo rosto cubierto de sangre y polvo nos pregunta qué estamos haciendo; o de los cerca de 10 mil niños que han llegado a Europa solos, de los que no se sabe nada y que según la policía pueden haber caído en redes de abuso sexual.
Los estados de bienestar de Europa, cuyo discurso es proteger a las personas, ¿no pueden dar a la crisis de los refugiados una respuesta distinta a la de Donald Trump, quien prometió levantar un muro para defender a EE.UU. de la inmigración latinoamericana? ¿Cuál es la posición de la izquierda europea?, no la de Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido, quien se plegó irresponsablemente a la guerra contra Irak convocada por George Bush (como lo ha mostrado el informe Chilcot), sino de la izquierda que defiende la justicia social.
La pregunta hoy, incluso en países tradicionales de capitalismo democrático, es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet 
Streeck, uno de los más respetados intelectuales de esa izquierda europea, no está por abrir las fronteras. Al menos mientras esa no sea una decisión democrática de los europeos. Y hoy claramente no lo es. Así lo explicó a CIPER:
-En el corto plazo la respuesta europea a la crisis debe ser ayudar a los sirios y a otras personas que están sufriendo, proveyendo infraestructura a los campos de refugiados en Turquía y Jordania y donde sea, incluyendo escuelas, hospitales y re-asentando a los más vulnerables en Europa occidental, por ejemplo, a las familias con niños pequeños o personas que tienen enfermedades. Pero la inmigración regular hacia los mercados de trabajo europeos debe ser examinada por separado, y debe ser regulada de manera que las condiciones de trabajo dignas y salarios dignos se puedan garantizar para todos, viejos y nuevos residentes, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos donde eso está garantizado para los primeros. Luego de eso necesitamos prepararnos para ayudar a los sirios, iraquíes y afganos y otros a reconstruir sus países una vez que la guerra termine y las fuerzas de ocupación se hayan ido.
Para subrayar la diferencia entre esta postura y la de Donald Trump, Streeck precisa que el rechazo a los inmigrantes que vocea el candidato estadounidense es, en realidad, engañoso. “Tengo la impresión de que la economía americana no podría existir sin inmigración de trabajadores de baja calificación provenientes de América Latina”, dijo a CIPER. Y agregó que si líderes como Trump demonizan a esos inmigrantes no es porque no los quieran, sino “porque eso les permite a las empresas contar con trabajadores incapaces de reclamar derechos sociales, usar los servicios sociales u organizarse en sindicatos”. Por ello, Streeck cree que si Trump gana las elecciones no hará nada en contra de la inmigración.
La situación en Europa –afirma Streeck- es distinta:
-Muchos países tienen salarios mínimos y extendidos estados de bienestar y no pueden, por muchos motivos, aceptar una doble situación del mercado de los trabajadores en la que los derechos sociales de los inmigrantes no sean reconocidos. Angela Merkel
Angela Merkel
Dado lo anterior, si Europa no limita el número de inmigrantes, pone una presión enorme sobre su Estado de Bienestar (que, como se verá luego, está ya malherido) y sobre las remuneraciones de sus clases medias y pobres. Son estos grupos los que se han comenzado a oponer a la inmigración. Su reacción, dice Streeck, “ha sido demonizada” por empleadores y dirigentes políticos, “como un nuevo despertar del nacionalismo”. Pero Streeck no ve en esa reacción nacionalismo, como tampoco ve humanitarismo en muchos empleadores y políticos que argumentan a favor de abrir las fronteras.
Para el sociólogo alemán muchos empresarios simplemente quieren que más inmigración “ayude a que los salarios bajen y así prevenir lo que llaman ‘cuellos de botella’ que es cuando la falta de mano de obra empuja las remuneraciones hacia arriba”.
Y sobre la decisión de Merkel de 2015 de abrir las fronteras, Streeck dice: “Dudo que sea beneficioso para Siria, África Occidental o Pakistán si nosotros descremamos sus economías y absorbemos a todos sus trabajadores capacitados, a sus científicos y emprendedores. Mi corazonada es que detrás de la política de refugiados alemana hay un vampirístico deseo de absorber los trabajadores calificados de los países que sufren todavía guerra y pobreza. Esto no puede ser en el interés de esos países”.
-Durante siglos Europa ha explotado los recursos de Asia, África y Latinoamérica. ¿No cabe esperar que Europa se haga cargo más activamente en los problemas de pobreza y de refugiados?
La miseria que hay en zonas de América Latina, África o el Medio Oriente no puede ser curada a través de la emigración hacia Europa. No soy filósofo así que no puedo decir si hay una obligación moral que constriña a los países occidentales a simplemente abrir sus fronteras. Como cientista y economista político puedo decir que, aunque uno puede razonablemente argumentar a favor de esa obligación, las mayorías políticas en Europa no la van a aceptar y se rebelarán, como ya lo están haciendo. Entonces, hay que encontrar otras maneras. Hay que destacar, por ejemplo, que los Estados Unidos, cuyas tropas están presentes en casi todos los lugares donde hay problemas, no han aceptado todavía a un solo refugiado de Siria. Ni siquiera dejan entrar a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan. Esos ciudadanos afganos ahora se presentan en las fronteras alemanas como refugiados. ¿Están obligados los europeos a dejarlos entrar? Tenga en cuenta también que Alemania y otros países europeos han fracasado hasta ahora en hacerles ver a sus aliados estadounidenses que sus intervenciones militares sin sentido son la mayor fuente de personas que abandonan sus países de origen en el Oriente Medio. Cuando haya paz ahí, habrá una inversión significativa, el comercio mejorará y esos países podrán empezar a desarrollarse de nuevo. MATANDO AL ESTADO DE BIENESTAR
Pese a sus contradicciones, Europa sigue siendo la inspiración de muchas de las reformas que algunos quisieran aplicar en Chile. Desde la educación finlandesa (pública, gratuita, sin selección de alumnos, ni competencia entre colegios y de alta calidad), hasta el sistema de salud inglés que garantiza atención sin costo a todos sus ciudadanos, o las ya citadas pensiones danesas. Muchas políticas europeas desafían las convicciones económicas que han gobernado Chile desde la dictadura. Las marchas estudiantiles de 2011 por la educación universitaria gratuita y las actuales manifestaciones en contra del sistema de AFP se alimentan de esa fuente.
Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores, no hace diferencia quién es elegido ni cómo 
Wolfgang Streeck cree que esas políticas son cada vez más difíciles de sostener y piensa que los chilenos debemos asumir que ya no podremos construir un Estado de Bienestar como el que disfrutaron los europeos en los último 50 años.
-Dado que el Estado de Bienestar está retrocediendo en el centro, ¿cómo podría emerger de nuevo en la periferia? -dijo Streeck a CIPER.
En un reciente artículo Streeck argumenta que parte de ese retroceso tiene que ver con cómo se construyó la Unión Europea (UE): “En vez de proteger a los ciudadanos del huracán que han provocado los mercados (especialmente en la crisis financiera de 2008), se transformó en un poderoso motor de liberalización al servicio de una profunda reestructuración de la vida social”. Y puntualiza que fueron los británicos los que durante el gobierno de la conservadora Margaret Thatcher “bloquearon el desarrollo de la UE como un estado supranacional de protección” y que en estos años padecieron lo que habían alimentado: su país se transformó en dos naciones, “una de ganadores que usan el mundo de la globalización como una extensión de su jardín, y la de los perdedores, expulsados del acceso a los bienes comunes”.
Lo mismo –dice Streeck- ha ocurrido en muchas partes de Europa, y en vez de estar los latinoamericanos avanzando hacia ese modelo, es Europa la que retrocede; son sus instituciones públicas las que se debilitan y se vuelven impotentes para regular los mercados y proteger a sus ciudadanos (“Hay sociedades capitalistas altamente desarrolladas que presentan similitudes preocupantes con los llamados países del Tercer Mundo”, dijo en una entrevista reciente). Bernie Sanders
Bernie Sanders
Europa, en la práctica, parece encaminarse hacia una democracia a la estadounidense, modelo que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos sintetizó cuando en 2007 le preguntaron qué candidato presidencial apoyaba: “Tenemos la fortuna, gracias a la globalización, de que las decisiones políticas han sido largamente reemplazadas por las fuerzas del mercado global. Dejando el tema de la seguridad de lado, es difícil que algún candidato haga una diferencia. El mundo es gobernado por las fuerzas de mercado”.
Streeck afirma que los que se oponen a esa limitación de la soberanía nacional y buscan reponer el poder que alguna vez tuvo la democracia sobre los mercados –por ejemplo, el ex candidato presidencial Bernie Sanders, el movimiento “Podemos” en España, el laborismo de Jeremy Corbyn en Inglaterra, o Syriza en Grecia- “son combatidos con dientes y uñas. Los bancos centrales y las organizaciones internacionales como la Unión Europea están todavía pensando cómo suprimir o esterilizar estos movimientos”, dijo Streeck a CIPER.
En su último libro Comprando Tiempo: la crisis retrasada del capitalismo democrático (Verso, 2014), Streeck analiza cómo las democracias capitalistas europeas llegaron al punto en el que “la democracia representativa ya no representa nada” según afirma el sociólogo francés Christian Laval .
En esencia, Streeck sostiene que desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora las democracias europeas han enfrentado cuatro crisis importantes. De las tres primeras supieron salir manteniendo “la apariencia de que el capitalismo podía seguir proveyendo crecimiento material para todos”. De la última crisis (2008), Streeck no ve solución clara. De hecho, cree que la crisis sólo la ha pospuesto, y que las naciones desarrolladas están comprando tiempo. NO MAS SINDICATOS
La historia económica que reconstruye Streeck en su libro se enfoca en la tensión que existe entre trabajadores y capitalistas por la distribución de la riqueza. Y muestra como, década tras década, los que viven de su trabajo van perdiendo poder frente al 1% más rico. Más allá de lo discutible que pueden ser las interpretaciones que hace Streeck, su reconstrucción tiene la virtud de que vincula importantes fenómenos sociales (como reducciones tributarias, decadencia de los sindicatos y endeudamiento de las personas) que usualmente tienden a considerarse por separado.
Sostiene que tras la Segunda Guerra Mundial emergieron en Europa democracias que lograron establecer paz entre trabajadores y capitalistas a través de equilibrar los mercados con políticas de protección. Estos estados intervenían en la economía para generar crecimiento y corregir las consecuencias sociales de éste. Se financiaban principalmente con impuestos sobre los más ricos, lo que también tuvo el efecto de hacer que la desigualdad de ingresos no fuera tan alta.
Siguiendo la terminología del economista Joseph Schumpeter, Streeck denomina a este tipo de democracias Estado Recaudador (Tax State).
A fines de los ’60 el crecimiento económico de estos estados empezó a tambalear y la presión de trabajadores y sectores medios por más prosperidad -dice Streeck- amenazó a estas democracias con la primera gran crisis de legitimidad. Esa crisis logró ser aplazada de un modo inesperado: con inflación. “El truco fue posponer el emergente conflicto entre los recursos que recibía el capital y el trabajo introduciendo recursos adicionales, aunque estos existieran solo en el papel moneda y no en la realidad”, escribe Streeck en su libro.
La solución de hacer aparecer que la torta era más grande, a través de imprimir más billetes, duró poco tiempo pues las tasas de inflación se dispararon en todo el mundo: mientras el Reino Unido superaba el 20% anual a mediados de los ‘70, Estados Unidos se acercaba casi al 15% al comenzar la década de los 80. Dice Streeck que la reacción de los capitalistas fue entonces volcarse hacia el neoliberalismo; romper con el Estado de Bienestar que había permitido su crecimiento y la paz social hasta entonces y empujar organizadamente hacia la liberalización del capitalismo y la expansión de sus mercados en el ámbito local e internacional. Es entonces que el equilibrio entre las fuerzas del trabajo y el capital comenzó a inclinarse a favor de los segundos.
En el plano político este proyecto se hizo posible con el ascenso al poder de Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989) y de Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979-1990), ambos llevaron adelante un programa neoliberal caracterizado por la rebaja tributaria y la reducción de la intervención pública en la economía. Esa política fue exitosa en controlar la inflación, pero generó tasas crecientes de desempleo (en EE.UU. llegó al 20 % a comienzos de los ‘80) y volvió a encender la tensión entre trabajadores y capitalistas.
Streeck escribe que Reagan y Thatcher usaron entonces el poder del Estado para “disciplinar a las organizaciones de trabajadores”, las cuales hasta ese momento (siguiendo las ideas del economista John Maynard Keynes) se consideraban claves para redistribuir la riqueza, producir demanda agregada y crecimiento económico. Streeck menciona dos momentos cruciales. El primero es la huelga de los controladores aéreos estadounidenses de 1981. A las 48 horas de iniciada la huelga, Reagan despidió a todos los controladores y los reemplazó permanentemente. Joseph Mccartin, profesor de historia de la universidad de Georgetown, resalta que hasta esa huelga los sindicatos estadounidenses eran una fuerza política importante y que su rápida derrota mandó un potente mensaje a todo el país sobre la inseguridad de los trabajos y sobre el nulo rol que le asignaba a los sindicatos el emergente modelo neoliberal.
Creo que no hay correcciones de mercado posibles sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros 
El segundo episodio es la huelga de los mineros del carbón en el Reino Unido. Se inició en 1984 cuando Thatcher anunció el despido de 20 mil trabajadores de las minas que manejaba el Estado y 120 mil mineros británicos paralizaron sus actividades. Lo que a Reagan le tomó menos de una semana a Thatcher le tomó un año. Finalmente no solo terminó despidiendo a más de 90 mil trabajadores y privatizando las minas que eran rentables, sino que fijó en el debate público una imagen de los sindicatos que sigue resonando hoy: los llamó el “enemigo interno”. En un discurso ante los miembros de su partido, Thatcher dijo: “Tuvimos que enfrentar a un enemigo externo en las Falklands”, pero en el caso del carbón “la lucha fue contra un enemigo interno mucho más difícil de vencer y más amenazante contra la libertad” (Ver “El enemigo interno” de Seulmas Milne).
Desde entonces la fuerza sindical comenzó a decaer en todo el mundo. Incluso fueron dejados de lado por la academia, como remarca Streeck en una entrevista de 2011. En la primera edición del manual de Economía Política de Smelser y Swedberg, dice Streeck: “No había una sola mención a los sindicatos en todo el libro… y es imposible entender el debilitamiento social de la economía de la post guerra sin tener en cuenta qué posibilidad hay de negociar colectivamente o de que las organizaciones sociales intervengan en los mercados de acuerdo a sus objetivos políticos”. (Para las siguientes ediciones de ese manual le pidieron a Streeck que escribiera de los sindicatos).
La desaparición de ese concepto tiene ejemplos recientes en Chile: hace menos de un mes el Tribunal Constitucional borró la palabra sindicato de la reforma laboral que, en los discursos, pretendía mejorar las condiciones de negociación de los trabajadores.
Para Streeck la eliminación de los sindicatos ha sido muy dañina para la democracia:
-Creo que no es posible hacer correcciones a los mercados sin sindicatos, entendidos como organizaciones autónomas, capaces de negociar de igual a igual con los empleadores en defensa de los intereses de sus miembros. La declinación de los sindicatos en las últimas dos o tres décadas ha implicado la declinación de la democracia-dijo a CIPER.
Streeck resaltó, además, otra correlación: “Hay que destacar que la declinación de los sindicatos ha ocurrido también de la mano de la declinación del crecimiento económico, lo opuesto de lo que los neoliberales habrían esperado”.
Las cifras del Banco Mundial le dan plausibilidad a su observación. Mientras en la década del 60 y 70 –cuando los sindicatos eran fuertes- la economía del mundo creció a un ritmo de 3%, desde 1980 hasta 2010 (periodo en que el neoliberalismo venció a los sindicatos) la economía creció 1,4% al año. ENDEUDAR AL ESTADO
Mientras el poder de las organizaciones laborales menguaba, otro fenómeno desbalanceó aún más el escenario a favor de los dueños del capital. El cientista político Jeffrey Winters lo analiza en detalle en su libro Oligarquía: es la aparición -a mediados de los ‘50- de una industria de la defensa de la riqueza, integrada por profesionales de clase media altamente preparados que diseñan estrategias jurídicas para que los más ricos logren pagar menos impuestos y argumentos políticos para que las medidas que los benefician parezcan beneficiosas para todos. Esa industria -dijo Winters a CIPER- empujó y justificó la expansión de los paraísos tributarios que han permitido que las elites de todo el mundo reduzcan al máximo su contribución a las sociedades en las que hacen sus negocios y prosperan. Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Jeffrey Winters (Fuente: www.jfcc.info)
Para Streeck, la drástica reducción en la recaudación tributaria tuvo un efecto central en el “Estado Recaudador”. Debió comenzar a endeudarse con el sistema financiero internacional para seguir financiando su operación y la protección social (la cual se hizo más necesaria debido el aumento del desempleo). Las democracias capitalistas europeas pasaron así de ser Recaudadoras a Deudoras. Y a partir de ese momento, dice Streeck, dejaron de estar enfocadas en los intereses de sus ciudadanos para buscar satisfacer las necesidades de los inversionistas que les prestan y que hacen las inversiones que los estados ya no tienen dinero para hacer.
Esos inversionistas son esencialmente buscadores de utilidad, pero tienen un ojo puesto en el riesgo. Y el riesgo, cuando se financia la deuda de un país o se invierte en él, es la posibilidad de que por la vía de la democracia los gobiernos cambien las reglas y la tasa de utilidad se reduzca. Los estados se vuelven así -dice Streeck- custodios de reglas y condiciones que sean amistosas con los inversionistas. Los reclamos de las personas se vuelven populistas, poco serios, peligrosos.
Streeck menciona en su libro a Calpers y PIMCO, dos grandes fondos especializados en el mercado de los bonos públicos (es través de la emisión de bonos que los gobiernos recolectan un porcentaje del dinero que necesitan para financiarse). Los ministros de Hacienda se juntan con los gerentes de estos fondos para recibir “asesoraría sobre una correcta política fiscal” donde “lo correcto” es aquello que permite a estos fondos hacer inversiones de largo plazo. Para evitar que las democracias, a través de las burocracias estatales, tomen medidas que amenacen las rentas de esos fondos, Streeck dice que las políticas neoliberales crearon instituciones independientes (como los bancos centrales) inmunes a los resultados electorales, “transfiriendo las decisiones económicas a comités de expertos” y dando garantía a los dueños del capital de que la democracia “no intervendrá en la economía”. ENDEUDAR A LAS FAMILIAS
La solución del endeudamiento público volvió a posponer la crisis del sistema. Pero a mediados de los ‘90 las deudas públicas llegaron a tal nivel (especialmente en EE.UU.) que los inversores comenzaron a preocuparse de la real capacidad de los países de devolver los préstamos. La solución fue comenzar a desmantelar el Estado de Bienestar, lo que fue llevado adelante en Estados Unidos por el demócrata Bill Clinton y en el Reino Unido por el nuevo laborismo de Tony Blair. Así, dice Streeck, mientras la derecha recortó los impuestos, lo que recortaron los demócratas y la izquierda inglesa fueron los programas sociales.
Esos recortes en el Estado de Bienestar generaron un vacío de protección pública potencialmente explosivo. Dice Streeck que este vacío se resolvió otra vez recurriendo a la ilusión de riqueza: se facilitó el acceso al crédito a las familias.
Desde Ronald Reagan en adelante se había promovido en Estados Unidos y luego en Europa una creciente desregulación financiera, y eso hizo posible que en los ‘90 se masificara el endeudamiento de las personas. En el corto plazo, opina Streeck, esto permitió a las familias seguir obteniendo salud, educación y otros bienes públicos que estaban siendo recortados.
Es interesante destacar que el modelo de suplir con deuda lo que el Estado no provee es la esencia en Chile de políticas como el Crédito con Aval del Estado (CAE), mecanismo con el cual el Presidente Ricardo Lagos buscó que los más pobres pudieran estudiar en la universidad facilitándoles mecanismos para endeudarse con el sistema financiero. En parte por la mala calidad de la educación que se ofrecía, por las altas tasas de interés que cobraban los bancos y porque los trabajos para los estudiantes que se formaban no existían (ver entrevista a Ben Ross Schneider), esa estrategia terminó generando al primer gran cuestionamiento al modelo de desarrollo chileno desde el fin de la dictadura.
A nivel internacional el modelo del endeudamiento de las familias estalló en la crisis financiera de 2008, provocada porque los bancos hicieron grandes negocios ofreciendo créditos hipotecarios a personas que no podían pagar y luego se vendieron unos a otros esos grupos de deudores. Los estados debieron salir al rescate de sus sistemas financieros.
A partir de esta reconstrucción de la historia económica desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, Streeck argumenta que tanto la inflación, como el endeudamiento público y el privado fueron métodos a los que se recurrió para generar la ilusión de que el sistema generaba crecimiento y prosperidad para todos, cuando en realidad los dueños del capital recibían una cantidad cada vez mayor de la riqueza que se producía.
Sobre esa base Streeck argumenta que no es el Estado de Bienestar el que ha quebrado a los países. La actual crisis de las finanzas públicas, afirma, “no es el resultado de un exceso de democracia redistributiva sino de una baja general en los niveles de tributación” y también “del endeudamiento en que incurrieron los estados para salvar al sistema financiero”. Fue el mercado operando sin regulaciones ni contrapesos políticos lo que trajo a Europa hasta este punto.
No solo el Estado de Bienestar ha sido horadado. Streeck cree que el capitalismo se ha puesto en una posición en que puede autodestruirse, pues ya no puede proveer crecimiento para todos y, a la vez, permitir la alta acumulación de los dueños del capital. En un artículo de 2014 (“¿Cómo terminará el capitalismo?”) afirma que “el avance capitalista ha destruido ya prácticamente todas las agencias que pudieran estabilizarlo a base de limitarlo”. Para Streeck este sistema es como un reactor nuclear que necesita refrigeración. Necesita fuerzas compensatorias que contengan la acumulación sin freno a través de controles y equilibrios sociales. Esas fuerzas ya no existen y “el capitalismo puede auto-debilitarse por un exceso de éxito”, dice.
En este escenario de completo dominio de los mercados, Streeck estima que se han incubado tres grandes problemas de largo plazo para los cuales no hay aún una solución clara: la reducción de las tasas de crecimiento que han venido cayendo desde los ‘80; el incremento de la concentración de la riqueza y un aumento de la deuda pública (en “¿Cómo terminará el capitalismo?” presenta gráficos que ilustran estas variaciones).
En su opinión, en el pasado las democracias sortearon las crisis de legitimidad y mantuvieron la paz entre trabajadores y capitalistas creando la ilusión de crecimiento a través de la inflación, del endeudamiento público y de los hogares. Hoy enfrentan un callejón que parece sin salida: no hay a quién mas endeudar. ¿Cómo generar crecimiento ilusorio o real que siga posponiendo el conflicto social?
Estados Unidos ni siquiera ha dado refugio a los intérpretes afganos que usaron para interrogar a los talibanes sospechosos, a pesar de que ellos son obviamente los primeros en ser asesinados cuando las tropas se vayan 
Wolfgang Streeck es pesimista. Cree que estos tres problemas se potencian entre ellos: “Cada vez hay más evidencia de que la desigualdad creciente puede ser una de las causas del declive del crecimiento” y que “el bajo crecimiento, a su vez, fortalece la desigualdad al intensificar el problema de la distribución”. Y argumenta que el endeudamiento con el que se buscó “compensar a los asalariados y a los consumidores por la creciente desigualdad provocada por el estancamiento de los salarios y los recortes de los servicios públicos”, ha llegado a un límite pues no logró reactivar el crecimiento. “¿Puede continuar indefinidamente lo que parece ser un círculo vicioso de tendencias dañinas? ¿Existen fuerzas contrarias que puedan romperlo y qué ocurrirá si estas no se materializan, tal como ha sucedido durante casi cuatro décadas?”, se pregunta en su artículo “¿Cómo terminará el Capitalismo?”.
Contra la idea extendida de que el capitalismo llega a puntos críticos y luego alcanza un nuevo equilibro, Streeck percibe un declive gradual, aplazado pero inexorable. Y si las tasas de crecimiento siguen cayendo en Europa y el sistema “no es capaz de producir ni siquiera una ilusión de crecimiento sostenible, llegará el momento en que el camino del capitalismo y la democracia se separen”. Esto es, que las democracias de estos países terminen siendo completamente neutralizadas para que los mercados puedan operar sin restricciones de derechos ni obligaciones con la sociedad.
Streeck dijo a CIPER:
-El capitalismo contemporáneo en los llamados países avanzados parece requerir de un Estado que discipline y por lo tanto que no se vuelva un Estado Social. Y los estados han entendido que ellos deben disciplinarse a sí mismos sino serán abandonados por el capital móvil. Esto es lo que está detrás del actual vaciamiento de las instituciones democráticas, incluso en los países tradicionales de “capitalismo democrático”. La pregunta hoy es cuánto tiempo será posible aislar la economía de la intervención democrática sin tener que recurrir a métodos del estilo Pinochet. CRECIMIENTO DE QUIÉN Wolfgang Streeck
Wolfgang Streeck
Sobre el futuro, en una entrevista reciente Streeck argumentó: “Mi hipótesis es que atravesaremos un largo periodo de transición, en el que no sabemos hacia dónde vamos. Es un mundo de incertidumbre, desorden, desorientación, en el que todo tipo de cosas pueden pasar en cualquier momento. Nadie sabe cómo salir del problema, solo vemos que crece”.
En esa incertidumbre, que eventualmente puede terminar en métodos estilo Pinochet, sugiere que es necesario fortalecer la democracia. Pero, ¿cuáles son las características que una democracia debe tener? La pregunta es interesante para un país como Chile que durante mucho tiempo ha asociado democracia con votar y que este año ha discutido sobre la estructura y los contenidos de una nueva Constitución.
-¿Tiene en mente un modelo de lo que la Constitución debe decir o representar para defender la democracia? Votar es muy importante. Pero debe tener consecuencias. Si un Estado no tiene otra opción que seguir las instrucciones de sus acreedores y la voluntad de los inversionistas extranjeros, no hace diferencia quién es elegido ni cómo. La democracia debe tener un efecto. Y cuando ese efecto es real y no una apariencia, involucra la soberanía, interna y también externa. Dada la magnitud de los problemas de hoy no pongo mucha fe en el tema constitucional. En cambio, lo que me parece esencial es movilizar a las personas y la libertad de movilizarse; también la libertad de prensa, incluyendo la existencia de una prensa independiente, alternativa en la prensa escrita y en los medios digitales. Y no menos importante libertad académica para enseñar e investigar. Estos son recursos para movilizar y contra movilizar mucho más importantes que, digamos, si hay una segunda cámara parlamentaria o no.
-En su libro usted destaca la necesidad de instituciones democráticas que limiten los mercados. Los economistas neoliberales argumentan que limitar los mercados implica limitar el crecimiento. Para mantener el sistema democrático, ¿cree que hay que aceptar que el crecimiento va a reducirse? La pregunta es siempre “crecimiento de qué” y “para quién”. El crecimiento en los países de la OECD ha estado declinando por varias décadas, mientras que las utilidades se han incrementado, especialmente en finanzas, con la consecuencia de un explosivo crecimiento en la desigualdad. El crecimiento económico no necesariamente significa que los beneficios escurran a toda la sociedad y sino escurre el crecimiento no es necesariamente algo deseable. El crecimiento puede caer de todos modos. Recuerde a los celebrados BRICS (Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica) los cuales, con la excepción de China, son considerados hoy casos perdidos.
-En su reciente libro Desigualdad. ¿Qué podemos hacer?, el economista Anthony Atkinson afirma que reducir la desigualdad es un objetivo que los países deben perseguir aunque el costo sea reducir el crecimiento. Sostiene que “una torta mejor repartida” es preferible a una más grande distribuida con los niveles actuales de desigualdad. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que renunciar a niveles de crecimiento es políticamente posible en países como Chile que aún no alcanzan el desarrollo? Estoy de acuerdo con Atkinson, especialmente porque un crecimiento inequitativo puede no ser sustentable social y políticamente. Pero, ¿se puede basar una política de equidad social a expensas de crecimiento o de la promesa de crecimiento? No sin gran apoyo “desde abajo”, y aún así esto puede ser difícil. Respecto de Chile yo no sé mucho de su situación. En otros países uno puede tener dudas si las clases medias realmente necesitan más autos alemanes, ropa interior francesa, series de televisión americanas o pilas de poleras baratas de Tailandia. Pero este es un punto discutible ya que la clase media casi siempre tendrá suficiente influencia política para conseguir por sí mismos lo que desean.
-En su libro El Estado emprendedor, Mariana Mazzucato argumenta que para que los países crezcan el Estado debe involucrarse en el desarrollo de las industrias nacionales para producir economías innovadoras. Aunque eso suena bien desde la macroeconomía, en términos de los equilibrios políticos el acuerdo Estado-Empresa puede ser una pesadilla para los ciudadanos. ¿Cómo evalúa usted las políticas industriales que consideran a los países como equipos productivos? Probablemente es cierto que las políticas industriales pueden desarrollar empresas y sectores, y contribuir a la prosperidad económica. Pero eso no es nada nuevo y la pregunta es por qué eso no ha detenido la marcha hacia el neoliberalismo. Sin tener en cuenta los intereses económicos y el poder, esos libros son fantasías tecnocráticas que hacen a las personas olvidar el mundo real. La idea de los países como equipos productivos es un lenguaje de propaganda para los consultores de negocios, ansiosos de disfrutar su momento de fama antes de que sean rápidamente olvidados. El capitalismo es sobre acumulación de capital, no entre los países, sino entre los capitalistas.
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2014.06.02 17:35 juanbllanos 2014-06-02 blogdejuanllanos.com: Si un país adoptara una moneda como Bitcoin

http://blogdejuanllanos.com/2014/06/02/si-un-pais-adoptara-una-moneda-como-bitcoin/
[Tiempo de lectura: 7 minutos]
Hace unos meses, una consultora Latinoamericana me pidió comentar sobre el Sucre Digital y el potencial impacto que podría tener la adopción de una moneda digital o criptográfica por parte de un país, como moneda de curso legal. Nunca se me ocurrió publicar mis superficiales respuestas hasta que Bailey Reutzel, reportera de la publicación American Banker se hizo la misma pregunta (aquí). Con el entonces inminente lanzamiento de la fallida moneda AuroraCoin en Islandia y la adopción de un clon de bitcoin por la nación indígena Oglala Lakota en los Estados Unidos, parece ser un buen momento para estimular el debate. Así que aquí van mis dos centavos de contribución que espero generen más y mejores ideas y pensamientos.
Conceptualmente, ¿es bitcoin más una moneda o un sistema de pagos?
Bitcoin es ambos. Además, lo cual es más importante y fundamental, es también un protocolo sobre el cual se pueden construir otras funciones y aplicaciones. El hecho de que Bitcoin (con B mayúscula) sea múltiples cosas a la vez es lo que causa tanta confusión en la gente. Bitcoin es un registro o bitácora digital distribuido globalmente y de una alta sofisticación que, en la actualidad, se utiliza más que nada para registrar valor en dólares u otras monedas. De ahí que se lo interprete como una commodity or como una categoría de bien digital con su valor correspondiente expresado en moneda de curso legal. Ahora, dada su novedad y el potencial de crecimiento del valor de Bitcoin como protocolo de pagos, existe mucha especulación y el valor del bitcoin (con b minúscula) se está moviendo como una montaña rusa. Y para confundir las cosas un poco más, bitcoin (con b minúscula) también tiene características de una moneda de curso legal, porque se lo puede utilizar como medio de intercambio, aunque todavía no hay consenso sobre si alguna vez podrá comportarse como almacén de valor o como unidad de medida con la estabilidad que teóricamente se espera de las monedas.
¿Es más fácil para un estado-nación establecer el valor de una cripto-moneda que para una institución privada?
No estoy seguro de comprender el significado de “establecer el valor de una cripto-moneda”. El valor de cada unidad expresado en otras monedas lo establece un mercado abierto. Ni una nación ni una entidad independiente puede “establecer el valor” de la moneda bitcoin. Por ahora, al menos. Si se trata de establecer una cripto-moneda y punto, nada le impide a una nación-estado crear y/o adoptar una cripto-moneda como moneda nacional. La cuestión es si sería fácil hacerlo. Me parece que se le haría más difícil a un estado o gobierno establecer y adoptar una cripto-moneda, debido a los altos costos que implicaría cambiar de un sistema a otro. Es decir, es más simple para un individuo o grupo comenzar a usar Bitcoin como almacén de valor y red de pagos que para una nación entera.
“Bitcoin es un registro o bitácora digital distribuido globalmente y de una alta sofisticación que, en la actualidad, se utiliza más que nada para registrar valor en dólares u otras monedas”.
¿Qué medidas regulatorias deben acompañar a una moneda virtual para que esta tenga legitimidad contra el lavado de dinero y el fraude?
El desafío con las monedas virtuales como Bitcoin es que éstas les dan a un individuo con el equipo adecuado y conexión a internet la facultad de realizar dos funciones que tradicionalmente han sido responsabilidad de intermediarios altamente regulados y controlados: almacenar valor y enviar dinero en cualquier monto a cualquier parte del mundo sin tener que identificarse a sí mismos o a los beneficiarios de sus transferencias. Obviamente, esto trae aparejados muchos problemas. Es relativamente fácil obligar a una institución a reducir sus riesgos de lavado de dinero y fraude, pero ¿cómo reglamentar a millones de individuos? Para que estas nuevas tecnologías tengan legitimidad y sean menos atractivas a los delincuentes financieros, todos los participantes del ecosistema, ya sea cambiadores, procesadores de pagos y proveedores de almacenamiento digital, deberán adoptar altos estándares de identificación del cliente y cumplir con normas existentes (u otras nuevas). La instrumentación de controles contra riesgos reales o percibidos tiende a generar confianza en los consumidores y en los organismos de control. Sin embargo, esto va a llevar bastante tiempo. Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos estableció a través de una guía interpretativa publicada el 18 de marzo de 2013 que ciertos participantes de la industria de las monedas virtuales son transmisores de dinero y por lo tanto están sujetos a una serie de normas federales que los obligan a conservar registros, establecer programas antilavado e instrumentar protecciones para el consumidor. Con respecto al fraude, ciertas tipologías con imposibles dada la naturaleza misma de las monedas virtuales y otras necesitan mitigarse mediante medidas de seguridad informática.
¿Quiénes son los organismos del gobieron o sistemas financieros que se oponen a las monedas digitales?
No he escuchado que ningún gobierno o miembro de la industria de servicios financieros se haya opuesto abiertamente a las monedas virtuales [Nótese que respondí este cuestionario a principios de septiembre del 2013], pero no es difícul imaginarse que deben estar preocupados. Muchas agencias federales y de los estados han expresado públicamente su preocupación frente a los riesgos de lavado de dinero y financiación del terrorismo que las monedas virtuales traen aparejados y han iniciado investigaciones oficiales. A modo de ejemplo puedo mencionar la orden de cesación y desistimiento (una especie de interdicto prohibitorio) que el estado de California envió a la Fundación Bitcoin hace unos meses [en mayo de 2013] y las citaciones del estado de Nueva York de mediados de 2013 por las que instaba a unas dos docenas de empresas a enviar información detallada sobre sus operaciones y servicios, sus planes comerciales y sus estructuras de control. Asimismo, la Comisión de Seguridad Nacional del Senado solicitó al Ministerio de Seguridad Nacional explicaciones acerca de qué se está haciendo para mitigar los riesgos de las monedas virtuales. La Comisión de Comercialización de Futuros para Commodities también ha expresado interés en investigar si los bitcoins, en tanto se los considere como commodities, deberían estar sujetos a la normativa emitida por esta agencia. Fuera de Estados Unidos las reacciones ante esta nueva moneda han sido de variada índole, pero ninguna especialmente negativa u opositora. Lo más cercano a una postura opositora ha sido tal vez la reacción del Banco de Tailandia, que según se informó en julio pasado había suspendido el intercambio comercial de bitcoin debido a la ausencia de controles y leyes aplicables. [Otra vez, ¡perdón por los anacronismos! Si desean una actualización sobre las reacciones de los gobiernos del mundo ante Bitcoin, pueden consultar mi crypto-cronología o este servicio.]
Ecuador está considerando adoptar el Sucre digital como su nueva moneda, a pesar de que la moneda oficial sucre está extremadamente devaluada. ¿Qué significaría esto para el Ecuador?
La mera adopción de una moneda digital no protege a ésta de una devaluación. Lo que hace a Bitcoin anti-inflacionaria es el hecho de que la frecuencia de emisión de estas unidades que se llaman bitcoin está predeterminada en el propio software, al igual que el total de unidades que se pondrán en circulación. En otras palabras, el “sistema monetario” de bitcoin no se basa en el modelo de reserva fraccionaria, el cual es inherentemente inflacionario. Si Ecuador adopta una manifestación digital de una moneda emitida bajo un esquema de reserva fraccionaria, la moneda será simplemente eso, una moneda inflacionaria digital. Lo que sería interesante es ver qué pasaría si Ecuador o cualquier otra nación, en realidad, adoptara el bitcoin u otra moneda digital no-inflacionaria como su moneda de curso legal.
“Si Ecuador adopta una manifestación digital de una moneda emitida bajo un esquema de reserva fraccionaria, la moneda será simplemente eso, una moneda inflacionaria digital”.
Hipotéticamente, ¿podría un Sucre digital bien reglamentado mejorar la economía del Ecuador y de sus socios comerciales?
Depende de qué quiere decir con “bien reglamentado” y con “Sucre digital”. Me atrevería a decir que la adopción de una moneda digital no-inflacionaria, es decir, no una manifestación digital de una moneda de reserva fraccionaria existente, podría cambiar completamente las reglas del juego y constituir un factor más en la estabilización de una economía deteriorada. Sin embargo, sería simplista pensar que solo naturaleza de la moneda es lo que contribuye a mejorar la economía de un país. En una economía moderna existe una multitud de factores micro y macroeconómicos, todos interconectados.
¿Qué podrían perder el Ecuador y los países del ALBA al adoptar una cripto-moneda?
Esto puede sonar gracioso pero lo que un país podría llegar a perder al adoptar una cripto-moneda como bitcoin, es decir, una moneda diseñada para no ser inflacionaria, es la capacidad de manipular el sistema monetario para el beneficio propio de un gobierno. Los sistemas de reserva fraccionaria les permiten a los gobiernos regular indicadores macro-económicos de manera similar a como una válvula regula la evacuación de vapor, por ejemplo. Sin embargo, ahí yace el problema –unos pocos tienen el poder de controlar a los muchos y, si no se actúa de manera responsable, las consecuencias de corto y largo plazo para la mayoría de la gente pueden ser desastrosas. Una cripto-moneda como bitcoin quita de en medio incluso a las autoridades monetarias centrales y le entrega al mercado la facultad de regular la moneda. Por otra parte, si un gobierno controlara centralmente una moneda digital, no sería descabellado imaginar que éste pudiera lograr un altísimo porcentaje de recolección fiscal o de cumplimiento de las obligaciones contractuales. Una plataforma digital como Bitcoin es una poderosa herramienta cuyo valor trasciende lo meramente económico.
Las relaciones económicas de Ecuador con Irán ponen en tela de juicio las prácticas bancarias. Con el Sucre digital, Irán podría teóricamente acceder al sistema financiero mundial a través de una única localidad. ¿Cree que esto podría perjudicar o fortalecer la economía ecuatoriana, tal vez en términos ilícitos?
Esa sí es una proposición interesante: ¿qué pasaría si dos o más naciones adoptaran la misma cripto-moneda y comenzaran a crea un “universo económico paralelo”? Aquí se puede empezar a ver el poder potencial de las cripto-monedas de desafiar la hegemonía de Estados Unidos como nación más poderosa del mundo. Esto provocaría desplazamientos tectónicos geopolíticos cuyo impacto es difícil imaginar. Otra vez, la razón por la que le es posible hoy a Estados Unidos exigir el cumplimiento de sus embargos y sanciones (Cuba, Irán, Corea del norte, etc.) es que los intermediarios financieros son relativamente escasos. Si una nación adoptara una moneda digital que esté conectada con el sistema financiero solo en las fronteras, es decir, en los puntos de traducción de las monedas, nada impiría a esa nación transar con quienes se le ocurriera dentro de su propio universo digital. Si esto perjudicaría o fortalecería la economía de una nación está más allá de mis facultades predictivas, pero no me cuesta imaginar que las reglas del juego tal como hoy las conocemos serían diferentes. Y sí, el potencial de movimientos ilícitos de fondos existe. Cada transacción que alguna vez haya existido queda resgistrada en la bitácora pública de Bitcoin, lo cual lo hace muy poco atractivo para los delincuentes financieros individuales, pero ¿qué pasaría si es un gobierno el que controla esa bitácora pública?
“Lo que un país podría llegar a perder al adoptar una cripto-moneda como bitcoin, es decir, una moneda diseñada para no ser inflacionaria, es la capacidad de manipular el sistema monetario para el beneficio propio de un gobierno”.
¿Qué podrían esperar Estados Unidos y Europa con el lanzamiento de una moneda virtual de Ecuador y el ALBA, dado el antagonismo de esta alianza frente a los EE.UU. y al resto del mundo financiero?
Me imagino que cualquier amenaza contra el actual equilibrio de poder no pasaría inadvertida frente a quienes ejercen hoy el poder real y sería ingenuo pensar que no habría oposición a ese evento.
¿Cree que el Sucre del futuro podría convertirse en el equivalente latinoamericano de lo que el euro es para Europa?
Pienso que la aparición de monedas digitales criptográficas descentralizadas va a desafiar todos los paradigmas actuales en el mundo de las finanzas, los pagos, el dinero y el derecho contractual. No podría predecir que el Sucre se vaya a convertir en el Euro de latinoamérica, pero veo claramente un futuro en el que lo vertical se va a ir haciendo cada vez más horizontal y lo central, cada vez más periférico, donde la responsabilidad personal y la libertad van a tener la oportunidad de reinar como nunca antes en la historia.
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